Apocalipsis 3:14-22

Apocalipsis 3:14-22

Junio 9-10, 2018 • Pastor Netz Gómez

El Llamado a Vencer la Tibieza

Apocalipsis 3:14-22

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y
verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: 15 Yo conozco tus obras, que
ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no
frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he
enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18 Por tanto, yo te aconsejo que de
mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con
colirio, para que veas. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso,
y arrepiéntete. 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venciere, le daré que se
siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre
en su trono. 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
I. CONTEXTO HISTÓRICO
Actualmente conocida como Esk-hisar que quiere decir “La Vieja Fortaleza”; 40
millas al suroeste de Filadelfia y 90 millas al este de Éfeso. Antíoco la nombró así en
honor a su esposa. Era una de las ciudades más ricas del mundo antiguo
especializada en sus bancos, en la producción de ropas de lana negra, y en su
sistema de salud; contaba con un hospital y un escuela de medicina. En el año 80
d.C. sufrió un severo terremoto que la destruyó casi por completo pero sus prósperos
habitantes la reconstruyeron aun más lujosa sin la ayuda del imperio romano.
II. PRESENTACIÓN DE CRISTO (v. 3:14)
“el Amén” Este título muestra la habilidad de Jesús para que hacer que suceda todo
lo que dice; es como si dijera: Yo Soy el ‘de cierto, de cierto os digo’. Jesús es infalible
y confiable. Como “el Testigo Fiel”, Jesús nos asegura que Su testimonio acerca de
la condición de esta iglesia y de nuestras vidas es digno de confianza aunque a veces
nos parezca tan desconcertante o hasta ofensivo. ¿Cuántos tenemos a alguien que
nos pueda decir toda la verdad acerca de nosotros?
Para contrastar la imagen superficial que tenían de sí mismos, Jesús les habla
la verdad. Los habitantes y también la iglesia de esta ciudad tenían la reputación de
hacer todo lo que fuera necesario para preservar su bienestar en todos los aspectos.
Cuando Jesús se describe como “el principio de la creación de Dios” no se refiere a
que Él fuera uno más en la creación sino al contrario, Él dio origen a todo lo que existe
y eso coloca Su autoridad para ejecutar el juicio sobre Su creación. Los habitantes de
esta ciudad eran creativos pero sólo Jesús es el Creador (Jn. 1:3).

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III. REPRENSION DE CRISTO (vs. 3:15-17)
“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.” Como es de esperarse, para esta
iglesia tibia, Jesús no tenía nada que elogiar. A diferencia de otras de las iglesias, no
había ningún tipo de persecución, ni idolatría, ni herejía, ni inmoralidad abierta. Lo
malo que Jesús ve en esta iglesia es su indiferencia, lo cual era peor que esas otras
cosas.
Similar a una bebida que sólo sabe bien si esta fría o caliente pero no tibia, así
el Señor les dice que su estado espiritual de indiferencia y apatía es desagradable
para Él porque es menos difícil salir de un estado de frialdad o mantenerse en fuego
que romper la superficialidad y el conformismo espiritual.
“¡Ojalá fueses frío o caliente!” La indiferencia hacia Cristo es una ofensa ¿cómo es
que una persona puede pasar desapercibido a alguien como Jesús? Es una de las
ofensas mas grandes hacía Él. La iglesia que es indiferente hacia Cristo, el mundo
será indiferente hacia ella.
“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente,” Hierápolis tenía agua caliente que
se usaba con fines medicinales y Colosa agua fría ideal para refrescarse pero
Laodicea solo tenía agua tibia. Ellos debían haber sabido como se sentía el Señor
respecto a ellos porque el agua de la ciudad que venía de una fuente a seis millas al
sur por un acueducto llegaba tibia y contaminada de sedimentos produciendo esta
misma sensación de asco.
“te vomitaré de mi boca” Este vomitar de Jesús es una expresión de profundo
desagrado hacia ellos; pero lo sorprende es que aun a pesar de la repugnancia que
siente hacia ellos les sigue hablando e incluso invitando a cenar con Él. Esta paradoja
del amor de Dios nos puede desconcertar. ¿Cómo Dios puede sentir desagrado pero
a la vez amar y luchar por ellos e invitarlos a vencer Su estado deplorable? Esto nos
debe enseñar cómo debemos amar a quienes pueden causarnos desagrado.
“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo
necesidad;” La riqueza material puede ser un peligro, no porque tener dinero sea
malo sino porque podemos encontrar nuestra satisfacción en lo que el dinero
proporciona y ni siquiera darnos cuenta de nuestra verdadera condición delante de
Dios llegando a pensar: “no necesito nada.”
La única necesidad que siente alguien que se cree rico es por más
diversión, más placer y comprar más cosas. Las personas buscan a Dios cuando se
sienten necesitadas pero si todo “va bien” desde ese lugar no hay necesidad de
buscar tanto a Dios en oración y ayuno. Una iglesia que necesita a Dios esta de
rodillas ante Él.
La personas de esta iglesia asistían a los servicios con una intención
equivocada; no iban porque sentían que era una necesitad y un privilegio sino
porque querían apoyar a la iglesia. Dios no nos necesita.
“y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” En
la ciudad de Laodicea había muchas personas ricas y por lo mismo había también
pordioseros, ciegos y personas enfermas en las calles y así era como Jesús veía a los
miembros de esta iglesia, no como los millonarios que se sentían; también les dice:

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crees que puedes ver pero estas ciego, crees que usas ropas muy finas, pero en
realidad estas desnudo.
“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres…” A pesar de estar en esta condición
tan miserable Jesús les ama y les da un consejo invitándoles a venir a Él para adquirir
verdadera riqueza; sólo Él es el que puede proporcionarla.
“oro refinado en fuego, para que seas rico” La verdadera riqueza delante de Dios es
la espiritual, es ser rico para con Dios.
Lucas 12:20-21 “…esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de
quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”
Is. 55:1-3 “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero,
venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no
sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con
grosura. 3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré
con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.”
No necesitas dinero para ser rico para con Dios, el oro viene a través de
experiencias de prueba que estas pasando y que te refinan porque tu fe en Él se
vuelve mas genuina y fuerte.
“y vestiduras blancas para vestirte y que no se descubra la vergüenza de tu
desnudez” Ellos estaban tan preocupados por la ropa que se iban a poner para sus
fiestas que no les interesaba como se veían ante Dios. Jesús es quien da la ropa
realmente fina la cual es vestirse de obras de justicia; sin estas ropas blancas que Él
da estamos desnudos delante de Dios y es algo que nos debería dar vergüenza.
“y unge tus ojos con colirio, para que veas” Jesús no se refería a la ceguera física sino
espiritual, ellos estaban ciegos porque sus sentidos estaban embotados por las cosas
de este mundo. Esa ciudad se jactaba de el ungüento para los ojos que producían pero
Jesús les dice; yo te puedo a dar el verdadero ungüento que sana la ceguera espiritual.
Es Jesús quien pone el ungüento en los ojos para que lo veamos a Él y nuestra
verdadera condición.
“Yo reprendo y castigo a todos los que amo;” Jesús les esta diciendo abiertamente
que los ama y que esa es la razón por la cual los esta reprendiendo y los va a
disciplinar. En nuestra cultura actual las represiones se interpretan como rechazo pero
Jesús nos enseña que una reprensión nacida de un corazón de amor, aunque duela, es
como una medicina que hace bien al alma. Hay padres que nunca disciplinan a sus
hijos y llaman a esta falta de carácter amor; pero esa clase de “amor” no ayuda a los
hijos, los malcría.
“ sé, pues, celoso [apasionado], y arrepiéntete” Eso es lo que Jesús quiere, un celo en
el corazón humano, el cual es el antídoto para la tibieza. Muchos han pedido su pasión
por Dios y necesitan arrepentirse.
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo;” Jesús estaba a la puerta de la iglesia, eso
suena como lo más ilógico porque Él debía estar en el trono de la iglesia y no afuera de
ella. Ellos seguían con toda su actividad rutinaria sin importar si Jesús estaba o no con
ellos.

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“si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él
conmigo” ¿Cómo es que esta iglesia podía recuperarse de su estado tan perdido? Sólo
requería que alguien escuchara a Jesús. La gran solución a esta condición es cenar con
Cristo, en una verdadera vida de comunión con Él. Ellos tenían que dedicar tiempo
para oírlo, nuestra prosperidad nos puede mantener tan ocupados que no estamos
escuchando a Jesús tocando a la puerta.
Él esta llamando a toda la iglesia pero la respuesta es individual; cada uno
puede o no responder a Su voz; con uno que empiece, ese puede encender a otros.
Jesús podía haber entrado sin embargo espera para que voluntariamente abramos la
puerta, Él jamás va a forzar a nadie a amarlo. Jesús nos quiere para Él y es una relación
en la que tanto Él como nosotros damos lo que tenemos. Tu le das tu corazón y Él te
da la vista, la pasión y las vestiduras para cubrir toda vergüenza en nuestra vida.
IV. RECOMPENSA (v.21)
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he
vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” Jesús ofrece una mejor
recompensa que todas las riquezas del mundo. El dice: ‘Si tú me dejas sentarme aquí
contigo Yo también te dejaré sentarte conmigo en Mi trono.” El punto es si lo creemos
y apostamos toda nuestra vida a la recompensa que Él nos promete si vencemos la
indiferencia y superficialidad espiritual. Desafortunadamente esta iglesia no oyó a
Jesús ni lo dejaron entrar y desapreció por completo; el día de hoy sólo hay ruinas que
son un testimonio de como terminaron.
V. CONCLUSIÓN
Las cartas de Jesús debieron haber sonado muy ofensivas para muchas de las
iglesias es como si Jesús le dijera a la iglesia de Los Angeles…
“Escribe al ángel de la iglesia en Los Ángeles, esto dice el que ve las cosas como
realmente son; el que tiene el dictamen último sobre todo, Yo conozco lo que
realmente eres y haces. Te jactas de que estas fuerte porque vas al gimnasio pero
realmente eres débil para hacer lo bueno. Presumes de que eres bien parecido pero así
no te ves mal delante de Mí. Mírate en el espejo de mi Palabra para que sepas como te
ves en realidad. Te sientes seguro por las cosas que has adquirido pero yo digo que
estas en bancarrota espiritual. Buscas el aplauso del mundo pero la fama que importa es
la viene de Mi. Estas fascinado por el sueño americano pero Yo digo que mas bien estas
estas adormecido por el vino de este mundo. Arrepiéntete de tu idolatría y egolatría. Al
que venciere le haré caminar por la verdadera alfombra roja en la presencia de mi
Padre. Yo soy el que el que realmente puede premiarte; Yo doy los mejores galardones
eternos. Si dices que oyes bien entonces presta atención a lo que te digo.”

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

1. ¿Cómo se encuentra tu pasión por Jesús? Explica
2. ¿Cómo crees que puedes crecer en tu pasión por Cristo? Haz un plan específico
para pasar tiempo con Él oyendo Su voz.
3. ¿Qué efecto tiene en tu vida esta promesa de Jesús para los que venzan la
tibieza espiritual?

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