Apocalipsis 5 9-14

Septiembre 1-2, 2018 • Pastor Netz Gómez

LA DIGNIDAD DE CRISTO PARA GOBERNAR LA TIERRA – Parte II

“y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus
sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de
todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10 y nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y
de los ancianos; y su número era millones de millones, 12 que decían a gran voz: El
Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría,
la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13 Y a todo lo creado que está en el
cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en
ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la
honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 14 Los cuatro seres vivientes
decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al
que vive por los siglos de los siglos.”

I. INTRODUCCIÓN Y REPASO
En este capítulo (5) se nos muestra cómo la transferencia de autoridad de la
tierra para estar bajo la autoridad de Cristo desata una explosión de alabanza y
adoración al Cordero porque indica que Él comenzará a juzgar al mundo. Cuando
“los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos” presencian esto, se postran y adoran y
tienen ‘copas de oro llenas de incienso’ que son las “oraciones de los santos” (pueblo
de Dios) las cuales son como un aroma fragante de incienso para Él.
Sal. 141:2 “Suba mi oración delante de ti como el incienso…”
Las oraciones que llenan estas copas son aquellas que todavía no han sido
contestadas en las cuales los creyentes han pedido a Dios que juzgue la injusticia:
‘Venga Tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra así como en el cielo”. (Mt. 6:10).
Ap. 6:10 “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”
Al ofrecer este incienso, los ancianos, están fungiendo como sacerdotes
delante de Dios.

II. EL CANTO CELESTIAL
En los versículos que siguen los 28 seres celestiales (24 ancianos y 4 seres
vivientes) aparecen delante del Trono, entonando un “cántico nuevo” que es nuevo
en el sentido de que describe la nueva liberación de parte del Señor que esta por
llevarse a cabo en la tierra. El Cordero esta recibiendo autoridad de Dios para avanzar
el plan que el Padre trazó desde las edades.

***Pag. 2***

En este “cántico nuevo” el Cordero recibe el “honor” por ser “digno”: Él fue
muerto (inmolado, destrozado); nos compró o “redimió para Dios por Su
sangre” (al dar Su vida); de “toda” clase de familia humana: tribu (linaje), lengua
(idioma), pueblo (raza) y nación (división geopolítica). Él nos hizo un “reino de
sacerdotes para Dios”, lo cual viviremos en plenitud cuando Jesús establezca Su
trono en Jerusalén y nos toque gobernar con Él en la tierra. Este sacerdocio incluye
un acceso inmediato a la presencia de Dios para ministrarle delante de Su trono. El
canto nuevo es acompañado por innumerables huestes de ángeles cuyo “número
era millones de millones…” Este canto incrementa en intensidad al punto que
todo lo creado se une al coro celestial.
v.13 “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra,
y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el
trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de
los siglos”

III. LA DIGNIDAD DEL CORDERO (5:12-14)
• Digno: La dignidad de Cristo incluye Su herencia y autoridad total sobre las siete
esferas de la vida las cuales se identifican aquí como el: poder, riquezas,
sabiduría, fortaleza, honor, gloria, y la alabanza. Estas son siete manifestaciones
de Su liderazgo y la respuesta de las naciones ante Su autoridad y dignidad. Hay
muchos aspectos implicados en cada esfera.
• De tomar: ¿En qué sentido toma Jesús estas cosas? En Su resurrección Jesús
recibió autoridad como el Hijo Hombre en el cielo (Ef. 1:20-23) pero aun no se
manifiesta totalmente en la tierra. En Su segunda venida todos le entregarán la
obediencia completa.
Una cosa es que Jesús tenga todo el poder en el cielo y otra que lo tenga en la
tierra. El Padre quiere que el poder sea demostrado en la tierra para que todos lo
vean y respondan a Él, cooperando con Su plan. Jesús no sólo tiene un poder
parcial, es un poder total que será desplegado abiertamente sobre todas las
naciones de la tierra.
Sal. 2:10-12 “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya
los confines de la tierra. 9 Los quebrantarás con vara de hierro; 10 Como vasija
de alfarero los desmenuzará Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid
amonestación, jueces de la tierra. 11 Servid a Jehová con temor, Y alegraos con
temblor.12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues
se inflama de pronto su ira.”
En la Segunda venida o el Reino Milenial, Él recibirá la obediencia total de todo
Su pueblo. Todos los que aun se encuentren vivos le darán el poder. Van a poner
sus recursos nacionales a Su disposición. Le van a decir: ‘Toda la riqueza, todo el
poder gubernamental que tenemos, lo sometemos a Ti.” Jesús verá la recompensa
de Su labor.
Is. 53:10-12 “Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá
linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano
prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho…

***Pag. 3***

12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá
despojos.”
• Poder: En Su regreso, Jesús recibirá públicamente la autoridad política sobre todas
las naciones. Durante el Milenio, el Padre establecerá a Jesús como Rey sobre todas
las naciones, y todos los reyes serán salvos y basarán sus gobiernos en las
Escrituras (Sal. 138:4; 148:11-13; Is. 62:2).
Sal. 72:11 “Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le
servirán.”
Actualmente Jesús es el Rey pero la mayoría de los reyes lo ignoran, y Él les
permite que lo hagan, estableciendo leyes y prácticas malvadas saliéndose con la
suya pero viene el día de compensación donde todos los gobiernos estarán
directamente bajo la autoridad de Cristo. Todo el poder gubernamental
manifestará Su liderazgo y Su voluntad.
Sal. 102:15 “Las naciones temerán el nombre del Señor; todos los reyes de la
tierra reconocerán su majestad.”
• Riquezas: En el Milenio todo el dinero y los recursos naturales de la tierra estarán
abiertamente bajo el liderazgo Jesús. Todos los líderes someterán gozosamente sus
riquezas a Su plan mundial. En este tiempo las naciones hacen tratados para
negociar sus recursos y riquezas unas con otras pero viene un cambio en el que los
presidentes harán la voluntad de Jesús en lo relacionado a sus tesoros nacionales.
Is. 60:11-12 “…para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y
conducidos a ti sus reyes. 12 Porque la nación o el reino que no te sirviere
perecerá, y del todo será asolado.”
• Fortaleza: Las naciones amarán a Jesús con todas sus fuerzas las cuales incluyen
su tiempo, palabras, energía e influencia (Mr. 12:30). Gozosamente le ofrecerán a
Jesús el fruto de su fortaleza física y trabajo. Jesús tendrá la fuerza de trabajo más
poderosa, numerosa, y más leal, productiva unificada de toda la historia.
Sal. 66:3-4 “Díganle a Dios: «¡Qué imponentes son tus obras! Por la grandeza de
tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Todo lo que hay en la tierra te
adorará; cantará tus alabanzas aclamando tu nombre con cánticos gloriosos.”
Rom. 14:11 “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará
toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios”
• Gloria: Jesús ministrará en la plenitud del reino sobrenatural de la Gloria de Dios.
Las naciones reconocerán que todo lo que han ganado es por la gloria de Dios. Le
darán el crédito a Él como la fuente de poder y gracia que les permite progresar.
Sal. 22:27-29a “…se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las
familias de las naciones adorarán delante de ti. 28 Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones. 29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la
tierra…”
• Honor: Jesús será el hombre más alabado, adorado, respetado y al que más se le
escucha en toda la tierra. Van a admirar lo que quiere, lo que hace; el estilo de Su
liderazgo y al honrarle le estarán dando alabanza.
3
Is. 2:3-4 “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de
Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y
caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la
palabra de Jehová. 4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no
alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”
• Alabanza: Las naciones bendecirán todos Sus planes y políticas en materia
ambiental, económica, social, laboral, etc. En nuestro tiempos un presidente hace
planes o leyes y es resistido por su gabinete; lo pueden vetar o detener pero
durante el Milenio todas las naciones bendecirán y contribuirán plan de Cristo. Esa
bendición y esa acción de gracias son el único regalo que nosotros, que no
tenemos nada, podemos dar a Aquel que posee todo.
NOTA: Podemos usar este cántico para interceder sabiendo que lo que Jesús
desatará en plenitud después de Su regreso lo puede desatar en parte en esta
tiempo. Clamamos para que Jesús venga de esta forma. (“vénganos Tu reino”)
porque aun ahora Él es digno de tomarlo todo.

IV. CONCLUSIÓN

Los capítulos 4 y 5 presentan Trono glorioso de Dios, el cual es un lugar real.
Juan vio a Jesús recibiendo la autoridad sobre la tierra y la respuesta de la corte
celestial. Aunque Juan vio una visión, fue una visión de algo que realmente existe y
que va a suceder. Como redimidos nos tocará ver el cielo y todo que se describen allí
cumplido en todo su esplendor, mientras tanto sabemos que toda vez que oramos
estamos delante de ese glorioso trono alineándonos con Su corazón mientras
esperamos Su regreso.
La adoración celestial culmina la visión de Juan con los cuatro seres vivientes
diciendo “Amén”. Los ancianos adoran también caen postrándose ante el trono de
Dios.
v.14 “Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se
postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.”
Todo lo que esta en el cielo esta de acuerdo con el plan de Dios y todo Su
pueblo en tierra también dice amén.

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Qué pasa con las oraciones que claman por la justicia de Dios que todavía
no han sido contestadas?
2. ¿Qué produce en ti el saber que Cristo recibirá las siete esferas de la vida aquí
en la tierra?
3. Por unos momentos únanse como Grupo de Amistad al canto de adoración
celestial específicamente por lo que describe el capítulo 5 de Apocalipsis.

Share

Other Sermons In This Series

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *