Apocalipsis 4:9-11

Apocalipsis 4:9-11

Agosto 4 y 5, 2018 • Pastor Netz Gómez
LA ADORACIÓN CELESTIAL

“Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al
que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los
veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y
adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del
trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder;
porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

I. REPASO
Apocalipsis 4 Es la descripción mas detallada del trono de Dios en la Biblia. El
Sal. 50:2 lo llama “perfección de hermosura” El Trono del Padre y del Hijo que esta a
Su diestra es el origen y el epicentro de la belleza de la creación y la voluntad de Dios
para todo lo que existe. Jesús lo llamó “Su trono de gloria”
Mt. 25:31 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles
con él, entonces se sentará en su trono de gloria.”
Heb. 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Como personas débiles somos invitados a acercarnos a ese trono e interactuar
con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo quienes son una persona real que
esta sentada en un trono real. Cuando oramos y adoramos tenemos acceso a este
trono y aunque no lo veamos con nuestros ojos naturales, ahí es donde llegan
nuestras oraciones y alabanzas.
Hemos visto que lo que Dios coloca alrededor de Su trono es muy
significativo porque expresa quien es Él, cómo Se ve y cómo actúa. De ese lugar
también parten los juicios y decretos que veremos en los siguientes capítulos.
Ap. 4 y 5 muestran la escena del Trono en el contexto de los eventos de los
últimos tiempos. La historia de todo el libro de Apocalipsis esta fundamentada en la
revelación de la belleza del trono de Dios. Dios, el Espíritu Santo, esta preparando a
Su iglesia para las dinámicas únicas que desarrollan en la narrativa de todo el
libro de Apocalipsis a través de anclarnos en la revelación de la gloria y la
soberanía de Dios que se muestra en estos dos capítulos (4 y 5).
Sal. 45:6 “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro
de tu reino.”
Una de las principales razones por las que el Padre se sienta en Su trono
eterno fue revelada a Juan en este capítulo para que Su identidad como el Creador y
Sustentador Omnipotente y Soberano Trascendente y Eterno pudiese convencer a
Juan y a todos los que leemos y guardamos estas palabras, de la certeza de que los
eventos siguientes del libro de Apocalipsis ocurrirán tal como Dios lo ha planeado.

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El Espíritu Santo le revela a Juan lo que el Padre siente acerca de Jesús,
incluyendo Su respaldo total y encargo; así como también, Su plan para exaltarlo
como el Rey humano sobre toda la tierra, dándole los recursos infinitos de Su trono
para que ejecute Su “plan maestro”. Apocalipsis 6 al 22 es el desarrollo del Plan de
Batalla de Jesús el cual inicia en los capítulos 4 y 5.

II. LAS OLAS DE ADORACIÓN CELESTIAL
v.9 “Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias
al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos…”
Todas las criaturas celestiales, especialmente aquellos en posiciones de
autoridad en el Reino del Cielo que son testigos directos de la grandeza de Dios le
dan gloria, con lo cual nos instan a nosotros y a toda la creación a hacer lo
mismo (5:13). Los seres vivientes o serafines hacen esto, no porque se les haya
mandado, sino porque es una reacción santa que explota en ellos al ser expuestos
a la grandeza de Dios.
La adoración en espíritu y en verdad es siempre una respuesta a la revelación
de la belleza trascendental de Dios. Debemos convertir nuestro conocimiento acerca
Dios en conocimiento de Dios volviendo cada verdad que aprendemos sobre Él en
un asunto de meditación ante Él, en algo que nos lleve a la oración, la alabanza y la
obediencia.
Dios es tan vasto e inagotable en Su ser que aquellos que están más cerca de
Él descubren por siempre nuevas facetas de Su belleza, recibiendo nueva
impartición de Su gracia y declarando todo esto por Su Espíritu a toda la
creación. No podemos imaginar cuanta profundidad pueden declarar los serafines
acerca de Dios al estarlo contemplando con tal intensidad y por tanto tiempo.
Cuando los seres vivientes declaran que Dios es tres veces santo están
manifestando por siempre la belleza trascendental de Dios y al hacerlo le dan “gloria,
honra y acción de gracias” y los 24 ancianos son tan impactados por la revelación
de estos oráculos proféticos y por la gloria desatada por el Espíritu Santo que
“arrojan sus coronas” delante del trono, declarando que Dios es verdaderamente
“digno” de recibir todas las cosas. La adoración provoca más adoración
precisamente porque Dios se manifiesta en todos los que participan de ella. Le
ministramos a Dios cuando declaramos quien es Él y cuando lo hacemos nuestro
deleite y gozo en Él se incrementan.
Sal. 22:3 “Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.”
La acción de honrar a Dios es darle importancia y reconocerle con reverencia.
Dar gloria también es reconocer quien es Dios: Santo, poderoso y eterno, que Él es
la fuente de todo, que todo el mérito es de Él. La acción de gracias es mostrarle
aprecio a Dios por las cosas que hace por los Suyos.
v.10 “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el
trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas
delante del trono”

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Postrarse ante una persona es el gesto final y supremo de honra hacia alguien
por encima de uno mismo, aplicado de manera apropiada a la adoración de Dios, la
adoración siempre encuentra formas de expresarse en acciones externas como
levantar las manos, postrarse, danzar, etc.
Al echar sus coronas le están diciendo: toda victoria y todo logro
provienen de Ti, reconociendo Su soberanía y Su derecho a recibir adoración. El
obtener recompensas o coronas tiene mucho más sentido cuando sabemos que
podremos ofrecérselas a Sus pies. Si una corona es algo que devolveremos al Señor
en la adoración, el deseo de ganar una corona tiene más sentido. De hecho, el deseo
de presentar el trabajo de la vida de un servicio fiel, como un dádiva para el Salvador,
es un motivo que honra a Dios.
v.11 ’porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron
creadas” La humildad no es mera humillación, sino el reconocimiento de quién es
Dios y quiénes somos nosotros. Este reconocer que la victoria, el progreso y el éxito
provienen de Dios es un acto de adoración que nos ayuda a eliminar la jactancia
humana que tiene la tendencia de tomar crédito de lo que obtiene para su propia
exaltación.
1 Cor. 4:7 “…Todo lo que tienes, Dios te lo ha dado. Entonces, ¿por qué presumes
como si lo hubieras conseguido tú mismo?”
Nada disipa mejor la soberbia de la carne o la competitividad de los
proyectos humanos que la percepción de la infinita grandeza de Dios. Algunos de
nosotros estamos demasiado deseosos de recibir honor o reputación de parte del
hombre, aunque podamos disfrazarlo de preocupación por nuestro llamado.

III. LECCIONES DE LA ADORACIÓN CELESITAL
` La adoración no consiste en inventar cosas hermosas sobre Dios; es más
bien el reconocimiento de quién es Él. (4:8), de lo que ha hecho y ha prometido
(4:11; 5:9-11), y de cuán digno es de nuestra alabanza.
Ap. 5:12-14 “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres
vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12 que decían a
gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la
sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13 Y a todo lo creado que
está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas
que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la
alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 14 Los cuatro
seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus
rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.”
Esta adoración celestial nos recuerda que nuestra devoción a Dios seguirá
vigente aún en la eternidad; por otra parte como adoradores de Dios, todos
estamos en un mismo plano de igualdad, más allá de cuál sea el llamamiento o
que dones tengamos o no tengamos.

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IV. DIOS DESEA SER ANHELADO
Dios es autosuficiente, pero Él anhela ser anhelado. Su amor lo hace
sensible a aquellos que ama, lo cual habla de Su deseo de intimidad con nosotros.
Como señala Richard J. Foster: “Nuestro Dios no es de piedra. Su corazón es
sumamente sensible y tierno. Ningún acto le pasa desapercibido, por insignificante o
pequeño que sea”. Un simple vaso de agua fría es suficiente para captar Su atención
(Mr 9:41), como una madre que se deleita por las florecillas que le trae su hijito.
Jesús reconoció al leproso que volvió a darle las gracias y se entristeció por los
nueve que no lo hicieron (Lc 17:17- 18).
Si le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a amar más y mejor a Dios, Él lo
hará y este debe ser el tema de conversación que más hablamos con Dios porque
este es el primero y mas grande mandamiento, el cual tiene el mayor impacto en el
corazón de Dios y en el nuestro.
Deut. 6:4-5 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu
Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerza.”
Dios se deleita en nuestro afecto y en que seamos receptivos para permitir
que Su Espíritu Santo nos llene de amor por Él. En la profundidad de la adoración
nos sentimos sobrecogidos por la majestuosa gloria de Dios y todas las demás
necesidades de afecto y atención se colocan en su lugar correcto. Sólo Dios es
Dios, y sólo Él merece el primer lugar, lejos de cualquier otro amor, ansiedad o
temor que pueda consumirnos.
La grandeza de Dios demanda nuestra atención: Que Dios sea el Señor de la
historia y lo tenga todo bajo control nos ayuda a ver todo lo demás de la vida
como debemos. La alabanza a Dios pone en su correcta perspectiva la
persecución, la pobreza y las desgracias.

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1. Cuando oras ¿cómo debes visualizar el trono de Dios?
2. ¿Cómo que debe surgir la verdadera adoración en tu corazón?
3. ¿Cómo es que alabar a Dios te puede ayudar a tener una perspectiva correcta
de tus logros, problemas y dificultades?

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