Apocalipsis 4:5-8

Apocalipsis 4:5-8

Julio 7-8, 2018 • Pastor Netz Gómez

LA BELLEZA DEL PODER Y LA PRESENCIA DE DIOS

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete

lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. 6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. 8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”

• “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces…”

La belleza del Poder de Dios se ve en las gloriosas manifestaciones salen desde el Trono eterno de Dios a través de relámpagos, truenos y voces, lo cual incluye ruidos, sonidos y música. Comenzando desde el Trono de Dios, estas manifestaciones de poder imparten vida al resto del orden creado e irrumpirán sobre la tierra en el cierre de cada serie de juicios: 7 sellos (Ap. 8:5), 7 trompetas (Ap. 11:19), 7 copas (Ap. 16:18). En Apocalipsis, los relámpagos y truenos están siempre conectados con la escena del Trono y marcan un evento de inusual importancia.

Ap. 8:5 “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.”

Hay ciertas cosas y seres que están delante o alrededor del Trono pero estas tres sonidos estruendoso provienen directamente del Trono. Fue lo que presenció el pueblo de Israel cuando entró en pacto con Dios:

Éx. 19:16-19 “…vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte 17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.” (Éx. 20:18-19).

Sal. 77:18 “La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra.”

– En los relámpagos que podemos ver en lo natural Dios nos deja ver algo de Su gloria (Testimonio).

– Los truenos son los sonidos que se escuchan durante una tormenta eléctrica. Cuando la temperatura es superior a los 10,000° C, se produce una presión

***Pag. 2***

violenta que comprime los gases (principalmente oxígeno) y causa el sonido retumbante del trueno. Estos “truenos” infunden un sentido de temor cuando nos acercamos ante Su presencia.

Ez. 3:12 “Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.”

• “y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios” Estas siete lámparas que arden (o “antorchas”, Gr. Lampades) “las cuales son los siete espíritus de Dios” se refieren a la perfección y la plenitud de las actividades del Espíritu Santo listas para pasar de la presencia de Dios a la tierra, donde harán al obra de Dios y consumirán maldad. Ilustran la preparación divina para la batalla contra todo lo que obstruye el amor de Dios (Isaías 4:4; Mal. 4:1).

Zac. 4:6 y 10 “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos… 10 Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.”

• Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal: es el gran lugar de reunión y “centro de santa convocación” de todos los santos en la eternidad. Debe ser capaz de congregar a miles de millones de santos y está mezclado con llamas de fuego. Es como un “aposento alto” celestial. Incluso ahora, cuando nosotros adoramos, nos conectamos por el Espíritu con este mar rodeado de fuego santo.

Ap. 15:2 “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia [los santos]… en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.”

La belleza de la Presencia de Dios se ve en la manifestación de Su “fuego santo” sobre el mar envolviendo a los santos y los serafines. No es un lago de cristal sino una superficie muy extensa.

Ap. 7:9 “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.”

• “y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás” Las cuatro “criaturas” vivientes son seres angelicales que reflejan los atributos de Dios. Forman un círculo interno y rodean tanto al trono como a Dios mismo, por lo que ciertamente constituyen una orden exaltada de seres angelicales. Son similares a los serafines (Is. 6: 2), y los querubines (Ez. 1:4-14; 9:3; 10), aunque debido a sus diferencias parecen estar en una categoría única; Tienen una función de comunicar la voluntad de Dios (6:1, 3, 5, 7) y dar paso a los juicios de Dios (15:7).

Sus muchos “ojos delante y detrás” evidentemente hablan de su capacidad para percibir todo lo que Dios es, y también expresan su inteligencia penetrante, que los hace inmediatamente conscientes de lo que está sucediendo y que afecta su responsabilidad en los juicios de Dios. La palabra ‘serafines’ literalmente significa

***Pag. 3***

“los que arden”, y fueron creados con capacidades sobrenaturales para, contemplar, comprender y proclamar las bellezas eternas de Dios, mientras sobreviven al poder de Su presencia manifiesta en fuego ardiente, luz penetrante y sonidos estruendosos.

• “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando”.

La semejanza de estos seres vivientes con con un león, becerro, hombre y águila volando tiene un significado profundo, muestran cuatro aspectos del carácter de Dios. Como un león, nos habla del guerrero fuerte y valiente; el buey nos muestra un siervo perseverante en las tareas cotidiano; el hombre refleja la dignidad que Dios nos otorga para relacionarnos y aún poder gobernar con Él con inteligencia; el águila volando expresa libertad y autoridad en el Espíritu.

Is. 31:4 “Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado.”

Éx. 19:4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.”

Dios implantó en estas cuatro figuras parte de Su carácter y cada una expresa algo de Él y también son una imagen de aquellos que están vivos en el Espíritu. Somos fuertes, serviciales, inteligentes y tenemos autoridad cuando somos guiados por el Espíritu Santo.

Is. 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

De hecho los cuatro evangelios describen estas mismas expresiones acera de Jesús: el evangelio de Marcos nos muestra la majestad del León de la tribu de Judá; Lucas el servicio y fortaleza del buey; Mateo enfatiza la humanidad de Jesús; y Juan la libertad del águila que se remonta en las alturas, implicando la deidad de Jesús.

• “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos.” De nuevo, sus muchos “ojos” sugieren un estado de alerta y conocimiento amplio. “alrededor y dentro” sugiere que pueden mover sus alas sin interrumpir su visión de Dios. Ellos atribuyen santidad a Dios “día y noche”, es decir, constantemente, aunque no necesariamente sin parar porque durante esta visión hablan con Juan .

Ap. 6:1 “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira” (6:3; 5 y 7)

• “y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor…”

El foco de la adoración de los seres vivientes está en la santidad de Dios; la cual es Su belleza trascendente, Su omnipotencia y Su eternidad. Esta canción

***Pag. 4***

continua de los cuatro seres vivientes subraya el papel central del que está sentado en el trono en el presente. Como el absolutamente santo, Él tiene todo el derecho y tiene poder suficiente para iniciar medidas estrictas contra Su propia creación a fin de devolverla a su estado original santo. Este es el primero de los 20 “himnos” cantados por varios grupos celestiales en el Libro de Apocalipsis.

En hebreo, la doble repetición de una palabra agrega énfasis, mientras que la rara repetición triple (Trisagión) designa el superlativo y llama la atención sobre la infinita santidad de Dios.

Sal. 111:9 “Santo y asombroso es su nombre.”

Los veinticuatro ancianos; los seres vivientes y todos los que están alrededor del trono ilustran la apropiada respuesta a la gloria de Dios la cual es la adoración total.

• “es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”

Como si todo esto no fuera suficiente recordatorio de la grandeza de Dios, ellos reiteran que Dios es el soberano que se sienta en el trono y que vive por los siglos de los siglos. Todas las criaturas celestiales —aquellos seres que son testigos directos de la grandeza de Dios— le dan gloria, con lo cual nos instan a nosotros y en última instancia a toda la creación a hacer lo mismo.

Ap. 5:13 “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”

Esta adoración Dios nos mueve a renunciar a nuestro temor de la grandiosidad humana que palidece ante la majestad del Dios eterno con quien tenemos que desarrollar una profunda intimidad. Aunque hemos de vivir íntimamente con Dios y estar abiertos a escuchar Su voz, no somos responsables de generar experiencias espirituales. Deberíamos darle a Dios la alabanza que merece y permitirle concedernos las experiencias que considere oportunas.

Tal vez no entendamos todo lo que sucede en esta escena pero sí podemos responder con todo nuestro corazón a la gloria de Su santidad y majestad.

Sal. 96:8-10 “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios. 9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra. 10 Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia.”

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  1. A través de estas enseñanzas ¿cómo ha cambiado la idea que tenías acerca del trono de Dios?
  2. ¿A qué te inspiran los relámpagos, truenos y voces que salen del trono de Dios?
  3. ¿Cómo crees que debes respondes ante la santidad de Dios?
Share

Other Sermons In This Series

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *