Apocalipsis 4:3-4

Apocalipsis 4:3-4

Junio 30 – Julio 1, 2018 • Pastor Netz Gómez

El Entorno de la Belleza de Dios Parte II

“Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. 4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.”

I. REPASO E INTRODUCCIÓN

Antes de revelar los juicios que Dios enviará a la tierra (capítulos 6-18), el Señor le dio a Juan una visión de lo que previamente sucederá en el cielo. Jesús hizo esto para permitirles a los lectores ver los eventos terrenales venideros desde una perspectiva celestial.

Dios reveló toda la escena de la corte celestial, en los capítulos 4-5, como llevándose a cabo en el templo cósmico del cual era un reflejo el Tabernáculo del Antiguo Testamento. Esta escena describe la corte divina en sesión en la cual el Padre declara la dignidad del “Cordero” para recibir la tierra por herencia, simbolizada por el libro (o rollo) que es el título de propiedad de la tierra sellado con siete sellos.

Ap. 5:3 “Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.”

Estos capítulos (4 y 5) sirven al doble propósito de iniciar la serie de juicios que conducen al advenimiento de Jesús a la tierra y el descenso final de la ciudad de Dios a la tierra (La Nueva Jerusalén). Además, estos capítulos constituyen el eje de la estructura que mantiene el libro unido, ya que el resto de las visiones encajan en esta base principal. Aunque también, la visión de los capítulos 4-5 es un todo independiente, que cumple una función muy importante con respecto al mensaje del libro: Revela el fundamento de la seguridad de que el propósito misericordioso de Dios para el universo se cumplirá, evidenciado por la alabanza y la adoración que lo expresan como un hecho consumado.

El propósito pastoral es asegurar a los cristianos de todos los tiempos que Dios y Jesús son soberanos y que los eventos que los santos enfrentan y enfrentarán son parte de ese plan que culminará en su redención total y la reivindicación de su fe a través del castigo de sus perseguidores. Ninguna parte de la Escritura está más calculada para evocar adoración que estos dos capítulos de la profecía de Juan.

II. LA BELLEZA DE LA PERSONA DE DIOS (4:3)
v.3 “Y el aspecto del que estaba sentado [en el Trono] era semejante a piedra de jaspe

y de cornalina”

• El Jaspe es una gema de gran precio, brillante y resplandeciente como un diamante la cual expresa “CÓMO DIOS SE VE”. Dios es luz y en Él no hay tinieblas algunas (1 Jn. 1:5). Él habita en luz (Da. 2:22) y Se cubre de luz como su vestidura (1 Tim. 6:16). Toda buena dádiva desciende del Padre de las luces en quien no hay sombra de variación (Stg. 1:17).

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Salmo 104:1-2a “Que todo lo que soy, alabe al Señor. ¡Oh Señor mi Dios, eres grandioso! Te has vestido de honor y majestad. 2 Te has envuelto en un manto de luz…”

• La cornalina es una piedra preciosa de color rojo profundo, la cual expresa “CÓMO SE SIENTE DIOS”, describiéndonos la pasión ardiente y el deseo de Su corazón. Dios no sólo ama, sino que Él es amor (1 Jn. 4:8, 16). Su corazón arde como un fuego, tanto para dar Su amor al desatar más gracia sobre aquellos que responden a este amor; como para remover todo lo que obstaculice Su amor al desatar juicio en contra de aquellos que lo obstruyen.

Heb. 12:29 “porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
Sof. 3:8 “…por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.”

Podemos pensar que la semejanza de este resplandor de Dios con la cornalina denota Su enojo como una reacción de Su naturaleza santa en vista de la pecaminosidad prevaleciente del hombre y por lo cual está por emitir juicios sobre la tierra, para que ‘los habitantes del mundo aprendan justicia” (Is. 26:9).

• “había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda” De acuerdo al contexto bíblico el arcoíris es una declaración de Su pacto de misericordia y ternura hacia Su creación, diciéndonos “CÓMO ACTÚA DIOS” hacia todos aquellos que se acercan a Él en Sus términos (Gn. 9:12-17). Él está lleno de gracia; es misericordioso, lento para la ira y grande en bondad (Jl. 2:13).

Ex. 34:6-7 “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡¡Jehová! ¡¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado…”

Este arcoíris celestial no es como nuestro “medio-arco” terrenal, ya que tiene un tono esmeralda y literalmente rodea todo el Trono siendo en realidad esférico, envolviendo el Trono de Dios en todas las dimensiones.

Normalmente el arcoíris está compuesto de siete colores – rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta pero en este caso el color predominante es el verde que expresa vida. Por lo regular el arcoíris aparece después de la tormenta pero en este caso se ve antes de ella.

Toda la belleza que vemos en este mundo es un reflejo tenue de la fuente de la belleza suprema: Dios. La belleza de Dios se expresa en cómo inspira a los humanos a actos virtuosos de valor y amor heroico. En la era venidera Él llenará la tierra con amor, amabilidad y humildad.

III. LA BELLEZA DE LOS ACOMPAÑANTES DE DIOS

Ap. 4:4 “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.”

No es fácil determinar quienes son estos ancianos, hay dos ideas: o bien son hombres (no con cuerpo glorificado); o bien son seres celestiales. Si son humanos parte de ellos pueden ser de las tribus de Israel y parte de la iglesia. Si son seres angelicales pueden ser autoridades de la edades. El punto aquí es que la belleza de quienes

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acompañan a Dios se haya en el lugar que se encuentran, dónde están sentados, cómo visten y qué hacen. Ellos están sentados cerca de Dios en tronos de autoridad, vestidos con vestiduras resplandecientes y con coronas de oro (Dios imparte Su belleza).

El ver que ellos estén allí nos da una comprensión en cuanto al poder tan alto y transformador del ingenio redentor de Dios. El Padre posee todas las cosas pero Él desea exaltar y dignificar a los Suyos, trayéndolos en una asociación íntima con Él para siempre. Esto demuestra la belleza del corazón de Dios al compartir Su gloria y Su reinado con los Suyos.

• Tronos: Los santos hemos sido hechos “reyes y sacerdotes” (Ap. 1:6; 5:10; 20:4, 6; 22:5) y por lo tanto participaremos en diversos niveles del gobierno en el Reino de Dios sobre la tierra durante el Milenio (Da. 7:18, 22, 27; Ap. 22:5). Esto incluye también nuestro rango en el ejército de Jesús y una posición en la procesión de la segunda venida de Cristo y determinadas esferas de influencia y autoridad (Ap. 2:26-27) sobre naciones, ciudades y personas (Hag. 2:23; Lc. 19:17-18).

Ap. 5:10 “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”

• Veinticuatro ancianos: Tanto el número de ancianos como su rango habla de plenitud. El día tiene 24 horas y ellos son personas de autoridad bajo el liderazgo de Dios. Alrededor del trono de Dios hay plenitud en todo aspecto. Él es adorado día y noche y tiene y otorga autoridad a los Suyos.

• Vestidos de ropas blancas: Los santos seremos vestidos para “belleza y gloria” (Ex. 28:1-43). La palabra “blancas” habla del brillo de los vestidos no tanto del color; en griego “leukos” significa resplandeciente (Mt. 17:2; Ap. 6:11; 7:9, 13; 19:14) y enfatiza la presencia de la gloria de Dios y la luz que emanará de nuestras vestiduras (Sal. 132:9, 16). La magnitud del brillo dependerá de nuestro estatus gubernamental y estatura en el Espíritu en la era venidera. Cada persona tiene una historia distinta en Dios y recibirá ropas que expresarán la calidad y la profundidad de su devoción a Jesús mientras estuvo en la tierra.

1 Cor. 15:41-42a “Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. 42 Así también es la resurrección de los muertos”

• Coronas de oro: Estas coronas no están relacionadas con la salvación sino con una victoria que se obtuvo y un lugar de autoridad y función en la infraestructura del Reino de Dios. Hay varias referencias en el Nuevo Testamento a la corona que un creyente puede recibir del Señor. Es mencionada como una “corona de vida” (Stg. 1:12: Ap. 2:10); “corona de justicia” (2 Tim. 4:8) y “corona de gloria” (Is. 28:5).

1 Pe. 5:4 “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”

IV. LA FORMA DE DELEITARNOS EN LA BELLEZA DE DIOS

¿Cómo podemos crecer al contemplar Su belleza y participar en la “narrativa de la belleza de Dios”? A nosotros nos emociona lo que admiramos; y nuestra admiración nace de nuestra escala de valores por lo tanto para crecer en las emociones correctas

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hacia Dios tenemos que pedirle que se revele a nosotros para conocer Su grandeza y entonces responder a Su hermosura y así renovar la fuente de nuestras emociones.

Sal 145: 5, 10-11 “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré… 10 …Y tus santos te bendigan. 11 hablen de la gloria de tu reino y de tu poder.”

Este es uno de los salmos de David más claros sobre cómo comprometernos con Dios y caminar en victoria sobre las emociones oscuras de depresión, desesperación, lujuria, miedo y un sentimiento de inutilidad.

El proceso de transformación se produce a medida que le respondemos a Dios con pensamientos simples e inspirados los cuales empiezan a crecer como una semilla que se riega. Así comenzamos a cambiar la forma en que pensamos y sentimos acerca de Dios, nosotros mismos, de los demás y del futuro. Cualquiera que haga estas tres cosas transformará progresivamente en sus emociones:

Actividad # 1 Meditando en Dios: Busca en Su Palabra y piensa profundamente sobre quién es Él y qué ha hecho. Nuestro deleite en Su belleza crece al meditar en Él.

Actividad # 2 Bendiciendo a Dios: Incluye responderle con gratitud y afecto. Debemos hablarle a Dios las cosas que admiramos de Él. Un principio del Reino es que cuando decimos la verdad acerca de Dios, el Espíritu Santo se mueve y marca nuestro corazón porque estamos decimos lo qué la Palabra dice de Él. Cuando hables con Dios, escribe las frases que te inspira y díselo nuevamente a Él.

Actividad # 3 Declarar a los demás: Al compartir lo que admiramos acerca de Dios con otros, nuestro deleite en Su belleza crece al igual que el deleite de los demás. Al verbalizar lo que vemos de la belleza de Dios, nuestra percepción y deleite aumentan.

C. S. Lewis: “Nos encanta elogiar lo que disfrutamos porque el elogio no sólo expresa sino que completa el deleite. Nuestro deleite es incompleto hasta que lo expresamos.”

John Piper: “Glorificamos o magnificamos a Dios cuando discernimos y nos deleitamos en Su belleza al atesorar, disfrutar, celebrar y hacer mucho de Su nombre y hermosura, al declararlo a otros y al reflejarlo en nuestras vidas. “Dios es mas glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él”.

El Espíritu está levantando a aquellos que proclamarán las riquezas de Cristo como “teólogos de Su belleza”. Efesios 3:8 “A mí… me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas [belleza] de Cristo.”

Pablo vio el valor de orar por otros para que recibieran una mayor comprensión de la belleza de Dios. Efesios 1:17-18 “… que el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Él, 18 alumbrando los ojos de su entendimiento.”

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  1. ¿Como puedes cambiar tus emociones negativas? Explica
  2. ¿Hay algo que te impide crecer en el deleite de la belleza de Dios?
  3. ¿Cuál de los aspectos de la belleza de Dios te impactó más de este tema y por qué?
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