Apocalipsis 4:1-2

Apocalipsis 4:1-2

Junio 23-24, 2018 • Pastor Netz Gómez

EL REINO DE LA BELLEZA DE DIOS

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que
oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas
que sucederán después de estas. 2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un
trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.”
I. INTRODUCCIÓN
Ap. 4-5 nos muestran la más alta revelación de la belleza de Dios como en
ningún otro lugar de la Escritura. Estos capítulos nos revelan el “Lugar Santísimo”, el
cual es la realidad central de todo lo creado que es la “Nueva Jerusalén”. Estos
capítulos comúnmente son referidos como el “reino de belleza de Dios” o la
“sinfonía celestial”. Aquí vemos el gran Centro de Gobierno del universo dirigiendo
y administrando la historia humana a través de la oración impulsada por adoración la
cual a su vez es alimentada por la revelación de la belleza de Dios.
Contemplar Su belleza sacia los anhelos mas profundos del corazón humano
diseñados por Dios para dirigirnos a Él mismo como quien los satisface
completamente: El anhelo de ser fascinado por belleza es intrínseco a nuestro
bienestar emocional y espiritual. Hay un poder transformador en la revelación de la
belleza de Dios que nos transforma a Su imagen. Te vuelves lo que adoras.
2 Co. 3:18 “Por tanto nosotros todos, puestos los ojos… en la gloria del Señor…
somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el
Espíritu del Señor.”
Los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis revelan la corte del Padre y en los
siguientes capítulos (6-22) Su “plan maestro” para exaltar a Jesús sobre toda la tierra
en el Milenio y aún después. Frecuentemente Ap. 4 es el foco de atención para la
adoración debido a que es una escena celestial que expande grandemente nuestro
entendimiento acerca del trono del Padre pero también los siguientes capítulos nos
dan entendimiento en cuanto al movimiento de oración y la adoración en el cielo y
en la tierra que se relacionan con los propósitos de Dios de los últimos tiempos de
reunir estos dos realidades para siempre.
Ef. 1:10 “de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento
de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.”
El propósito del Padre siempre ha sido morar en una comunión cara a cara
con Su pueblo en la tierra eternamente.
El foco de atención de Ap. 4 es el Trono del Padre relacionado con Su Persona
y Su entorno. Aquello que el Dios hermoso coloca alrededor de Sí mismo, expresa Su
belleza a toda la creación. Él comenzó con una lienzo blanco con la capacidad de
colocar cualquier cosa que quisiera en torno a Sí mismo. Por lo tanto, las cosas que
aparecen fueron diseñadas por Él para revelarnos aspectos específicos de Su gloria.
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El tema más malentendido, descuidado y a la vez desafiante y sublime en
el Reino de Dios, es Dios mismo y también Él es el tema más glorioso y
gratificante. La búsqueda del conocimiento de Dios es una jornada que dura toda la
vida y es para aquellos que estén resueltos a comenzar un ascenso hasta la cumbre
de este glorioso desafío.
Fil. 3:7-8a “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida
por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por
la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús…”
Salmo 145:5 “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos
maravillosos meditaré.”
El estudio de la belleza de Dios toma tiempo, esfuerzo y dedicación.
Necesitamos ser pacientes porque es algo que viene lentamente a medida que
contemplamos consistentemente estas verdades con un espíritu enseñable y
hablemos con Él y con otros acerca de ellas. Debemos perseverar en fe, mientras
vamos más profundo, excavando en la Escritura para encontrar el oro y las piedras
preciosas de las verdades concernientes a la Persona de Dios.
1 Co. 2:9-12 “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni
han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le
aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu
todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe
las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie
conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido
el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo
que Dios nos ha concedido…”
Ap. 4:1 “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la
primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te
mostraré las cosas que sucederán después de estas.”
• “Después de esto miré…”
Después de que Juan había recibido los mensajes para las iglesias ahora
estaba a punto de recibir una visión del cielo mas amplia que la de los profetas del
Antiguo Testamento.
• “y he aquí una puerta abierta en el cielo”
Jesús le abre una puerta a Juan en el cielo y al escribir su experiencia nos
mete con él por esa puerta para ver al Padre. Esta puerta de oportunidad nos invita
a experimentar nuevas dimensiones de quien es Él y la magnificencia de Su gloria.
Aun ahora mismo debemos estar agradecidos por la puerta que Jesús nos abre
para ver mas de Dios.
Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá,
y hallará pastos.”
“Ap. 3:7 “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero,
el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno
abre:”
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• “y la primera voz que oí, como de trompeta [Jesús], hablando conmigo, dijo:
Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”
Jesús con voz de mando y autoridad le da la orden a Juan para subir porque
le iba a mostrar lo que va a suceder pero para que lo comprendiera correctamente
primero le muestra el Trono de santidad y gloria que da origen de todo lo que va a
suceder como parte de Su plan maestro para el fin de los tiempos.
Esta no es una invitación para que la iglesia entrara al cielo en el rapto,
como algunos han tratado de interpretar sino, como hemos dicho, simplemente es
una invitación para que Juan entrara al cielo para mostrarle lo que venía. Pablo
vivió algo parecido:
2 Cor. 12:2-4 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años… fue
arrebatado hasta el tercer cielo… 3 si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé…
4 fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al
hombre expresar”
Estas cosas que Jesús le mostró “deben suceder” lo cual indica la necesidad
divina de que pasen tal como Jesús lo dijo en los evangelios.
Mt. 24:6 “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque
es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.”
• “Y al instante yo estaba en el Espíritu” No podemos entrar en el entendimiento de
las cosas de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo.
Jn. 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”
Sabemos que se necesita a Dios Espíritu para que Él nos revele la Divinidad. Si
no hay una revelación, la información por sí misma nos deja vacíos. Cuando
vivimos de acuerdo con Su Espíritu se abren las puertas para ir mas allá en el
conocimiento de Dios; por eso queremos hacer todo lo que sea posible para estar
alineados con el Espíritu Santo.
• “y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.”
Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo conforman la Divinidad (Ro. 1:20; Hch. 17:29;
Col. 2:9). Hay un sólo Dios, sin embargo en el interior de la unidad indivisible de la
Deidad, hay tres Personas distintas. Las tres nunca se han separado ni dividido, son
uno por siempre. La belleza de la deidad se expresa en Su amor, unidad y orden. El
Padre, Hijo y Espíritu Santo están en perfecta unidad (1 Jn. 5:17) y completa
sujeción entre Sí y en eterna humildad y amor. Verlos obrar juntos en armonía es
inspirador, impresionante y hermosamente glorioso (Gn. 1).
a. El Padre es el que esta sentado en el Trono y es quien tiene la más grande
en autoridad como debe ser entre padres e hijos (Jn. 10:29; 14:28). En este
lugar de Su Trono eterno Dios tiene planes profundos que arden en Su
corazón santo (Da. 7:9-10). A partir de este punto de origen, procede la
manifestación de la ira de Dios descrita en el cuerpo del Apocalipsis, donde
incluso se ríe de las conspiraciones del hombre impío (Sal. 2:4; 94:10; 103:19;
119:89; Is. 40:21-26, 28-31; Da. 4:17, 34-35). Él cambia los tiempos y las
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edades, mientras pone o quita a los reyes según Su perfecta voluntad y sin
violar el libre albedrío de nadie (Da. 2:20-22). Aunque el mal reina por un
tiempo en la tierra, Dios finalmente prevalecerá.
Job 34:23-26 “Dios no tiene que examinarlos para someterlos a juicio.
24 No tiene que indagar para derrocar a los poderosos y sustituirlos por
otros. 25 Dios toma nota de todo lo que hacen; por la noche los derroca, y
quedan aplastados; 26 los castiga por su maldad para escarmiento de
todos.”
Is. 40:13-17 “¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó
enseñándole? 14 …¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó
ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? 15 He aquí que las naciones
le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en
las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como
polvo… 17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su
comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.”
b. El Hijo, esta completamente sujeto, deleitándose en hacer la voluntad de Su
Padre, manifestando Su acuerdo con Sus planes a través de intercesión y
declaraciones (Heb. 10:5-10). Él es la Palabra eterna de Dios hecha carne (Jn.
1:1-3, 14).
Sal. 40:7-8 “Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de
mí; 8 el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio
de mi corazón.”
c. El Espíritu Santo (Ap. 1:4; 3:1; 5:6) se manifiesta en siete antorchas de fuego
que se mueven con poder para ejecutar los planes eternos del Padre, tal y
como son proclamados por el Hijo y los santos bajo la autoridad del Padre.
Ap. 4:5 “…y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son
los siete espíritus de Dios.”

CONCLUSIÓN

En este último libro de la Biblia, Juan ve dos reinos, cada uno precedido por
un trono de juicio. Desde el primero de estos tronos (4: 2) se emiten los juicios
divinos que finalmente anuncian el Reino Mediador de Cristo en la tierra por mil años
(20:6). Desde el segundo trono del juicio (20:11-15) emite los juicios finales que
preparan al Reino Universal en su forma final donde el único trono es el ‘de Dios y
del Cordero’ para siempre y siempre.

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1. Después de haber reflexionado en este tema explica en tus palabras en qué
consiste la belleza de Dios y que debe provocar en ti.
2. ¿Cómo crees que puedes experimentar más de Dios y qué plan tienes para
que tú lo experimentes?
3. ¿Qué provoca en ti la autoridad del Padre Celestial?

 

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Comments

  1. Gerardo Ponce : junio 28, 2018 at 1:17 am

    Excelente

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