Apocalipsis 3:7-13
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Apocalipsis 3:7-13

Apocalipsis 3:7-13 * Pastor Netz Gomez * Mayo 26-27. 2018

“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene
la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 8 Yo conozco
tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede
cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado
mi nombre. 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser
judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus
pies, y reconozcan que yo te he amado. 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi
paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el
mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo
pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12 Al que venciere, yo
lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre
él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la
cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13 El que tiene oído, oiga lo
que el Espíritu dice a las iglesias.”

I. CONTEXTO HISTÓRICO
Filadelfia estaba situada a unas 30 millas al sureste de Sardis. Un rey de
Pérgamo llamado Atalo II, la fundó en el año 159 a. C. La ciudad recibió su nombre
de su apodo, “Filadelfo” (“hermano amante”). Este rey tenía una devoción especial por
su hermano, Eumenes II. La ciudad se encontraba en una zona productora de vino, y
era la llamada “puerta de entrada” a Asia central Menor. El nombre moderno de esta
ciudad es “Alasehir”.

II. PRESENTACIÓN DE JESÚS (3:7-8a)
• Jesús se presenta como “el Santo, el Verdadero [genuino]” las cuales son
características del Padre y del Hijo:
Is. 40:25 “¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.”
Mr. 1:24 “diciendo: !!Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido
para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.”
Ap. 6:10 “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”
• “el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno
abre.” Este término se utiliza para describir al que tiene la autoridad para dar acceso
al palacio y sus tesoros (Is. 22:22). Jesús no sólo es la “raíz de David” (5:5; 22:16).
sino Aquel con la autoridad mas alta en el Reino sobre la salvación, el juicio e
incluso para distribuir los recursos del Reino de los cielos de acuerdo a Su voluntad.

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III. ELOGIO DE LAS VIRTUDES (3:8)

• “he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar” Jesús
había establecido a esta iglesia en esa ciudad y nadie iba a poder quitarlos; esa
puerta abierta también era la oportunidad de evangelizar la cual nadie podía cerrar.
Es como si Jesús les dijera aunque ellos les cierren las puertas Yo se las abro.
1 Cor. 16:9 “porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los
adversarios.”
A pesar de que esa ciudad había sido una puerta al mundo Helenístico ellos
sería una puerta al reino mesiánico porque habían sido fieles al Señor.
• “porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado
mi nombre” La razón por la que Dios les había concedido esa puerta abierta era su
obediencia y fidelidad al testimonio de Jesús a pesar de ser una iglesia pequeña y
de la presión de los judíos. El tener poca fuerza (o poco poder o influencia
espiritual) no es un pretexto para ser desobediente ni inconstante; al contrario es
algo que nos lleva a depender del poder de Dios.

IV. RECOMPENZA (3:9-12)

Sólo esta iglesia y la de Esmirna no tienen ninguna reprensión de parte de
Jesús al contrario Él les da cinco promesas:
1. “He aquí, yo entrego [hago que los] de la sinagoga de Satanás a los que se
dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y
se postren a tus pies…”

Como sucedía en Esmirna, los creyentes de Filadelfia experimentaban
tensiones con la sinagoga local la cual Jesús llama “la sinagoga de Satanás” (2:9)
de la que los miembros de esta iglesia habían sido expulsados porque decían que
ellos no eran verdaderos seguidores de Dios pero Jesús les dice “yo haré que
vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado”
Este es el tipo de honra y vindicación que Jesús como Soberano otorga a los
fieles. De hecho esta es una promesa que Dios le hizo a Israel pero que también
se cumple en los fieles del Nuevo Testamento.
Is. 60:14 “Ante ti vendrán a inclinarse los hijos de tus opresores; todos los que
te desprecian se postrarán a tus pies, y te llamarán “Ciudad del Señor”, “Sión del
Santo de Israel”. (NVI).
El cumplimiento final del arrepentimiento de Israel en la Segunda Venida del
Mesías resultará en un tratamiento respetuoso de los gentiles creyentes:
Zac. 8:20-22 “Así dice el Señor Todopoderoso:“Todavía vendrán pueblos y
habitantes de muchas ciudades 21 que irán de una ciudad a otra diciendo a los
que allí vivan: ‘¡Vayamos al Señor para buscar su bendición! ¡Busquemos al
Señor Todopoderoso! ¡Yo también voy a buscarlo!’ 22 Y muchos pueblos y
potentes naciones vendrán a Jerusalén en busca del Señor Todopoderoso y de
su bendición”.

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2. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré
de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a
los que moran sobre la tierra.”
Es digno de notar que en cinco de las cartas a las iglesias Jesús hace una
referencia directa o indirecta a Su venida.
– Éfeso (Ap. 2:5) “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las
primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su
lugar, si no te hubieres arrepentido.”
– Pérgamo (Ap. 2:16) “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y
pelearé contra ellos con la espada de mi boca.”
– Tiatira (Ap. 2:25) “pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.”
– Sardis (Ap. 3:3) “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y
arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué
hora vendré sobre ti.”
– Filadelfia (Ap. 3:10-11) “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo
también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el
mundo…. 11 he aquí yo vengo pronto”
Es como si en el momento de la segunda venida de Jesús estas iglesias
estuvieran coexistiendo juntas. Ahora bien, el guardarlos de la hora de la prueba
se ha tomado como un texto para argumentar que no estaremos en la tierra
durante la ‘Gran Tribulación’ pero lo que este texto dice es que los guardará o
protegerá durante ese tiempo. (Ap. 7).
Mr. 13:20 “De hecho, a menos que el Señor acorte ese tiempo de calamidad, ni
una sola persona sobrevivirá; pero por el bien de los elegidos, él ha acortado
esos días.”
3. “He aquí, yo vengo pronto” (Ap. 1:1, 7; 2:16; 22:7, 12, 20) Jesús viene pronto en
el sentido de lo inminente de Su segunda venida pero también viene sobre
regiones y personas específicas con avivamiento. Sólo esta cercanía de la venida
del Señor para recompensar a los fieles proporciona un motivo efectivo para ser
tenaces hasta el fin.
4. “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más
saldrá de allí” El levantar columnas con nombres de honor era una costumbre en
Filadelfia pero aquí la promesa se refiere a algo mucho mas glorioso: colocar a los
vencedores en una posición de honor en el templo de Dios en la Nueva
Jerusalén (Ap. 21:22) de una manera permanente.
Es interesante notar que en el Templo de Salomón había dos columnas de
gran tamaño llamadas: Jaquín (establecido) y Boaz (fortaleza) (1 Rey. 7:13-21).
Lo cual quiere decir que los cristianos fieles ocuparán posiciones
firmemente establecidas de fuerza y poder, cuando gobiernen y reinen como
coherederos con Cristo en el reino milenario. Las columnas de la antigüedad
llevaban, frecuentemente, inscripciones honoríficas, y cabría esperar lo mismo
de las columnas escatológicas, es decir nosotros.

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5. “y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi
Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios y mi nombre
nuevo.” La Nueva Jerusalén bajará de nuevo a la tierra.
Ap. 21:2 “Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo,
procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para
su prometido”
Los profetas de la antigüedad ya habían anunciado el futuro nombre de la
Nueva Jerusalén.
Jer. 33:16 “En aquellos días Judá estará a salvo, y Jerusalén morará segura. Y será
llamada así: ‘El Señor es nuestra justicia’ ”
Ez. 48:35 “Y desde aquel día el nombre de la ciudad será: AQUÍ HABITA EL Señor»
Ya que lo vencedores y los fieles han honrado al Señor en la tierra, Él los
reconocerá en el cielo. El ponerle a algo tu nombre indica que eso te pertenece
y eso lo que el Señor hará con los Suyos.
La Escritura no revela el “nombre nuevo” de Jesús pero quizás sea un símbolo
de Su carácter, que sólo los vencedores podrán apreciar cuando vean a Jesús, lo
cual habla del nivel de comunión íntima que tendrán con Él.
Is. 56:5 “les concederé ver grabado su nombre dentro de mi templo y de mi
ciudad; ¡eso les será mejor que tener hijos e hijas! También les daré un nombre
eterno que jamás será borrado.”
Nunca debemos olvidar que nuestra identidad no sólo es individual sino como
iglesia para cada una de estas promesas.

V. EXHORTACIÓN (3:11b y 13)

“retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” A pesar de las alabanzas
de Jesús por la perseverancia de los cristianos de Filadelfia, el asunto aun no ha
terminado, ellos tenían seguir aferrándose a lo que tenían (3:11), es decir, mantener
el mensaje que demanda perseverancia (3:10), para que sus perseguidores no les
quitaran su corona; la cual que se impartía a los vencedores de una competencia;
perderla significa básicamente lo mismo que la advertencia a la iglesia anterior: la
exclusión del reino (3:5).

2 Jn. 8 “Cuídense de no echar a perder el fruto de nuestro trabajo; procuren más
bien recibir la recompensa completa,”

El encargo de cierre que es familiar “el que tenga oídos para oír que oiga” (v.
13) nos recuerda, una vez más, que el mensaje de cada una de estas siete cartas es
aplicable a todas las iglesias incluidos nosotros.

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Qué parte del mensaje fue la que más tocó tu corazón?
2. ¿En qué áreas necesitas seguir el ejemplo de fidelidad de la Iglesia de
Filadelfia?
3. ¿Cuál de las cinco promesas a esta iglesia te motiva más y por qué?

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